Infancia en tiempos de cuarentena




Al igual que Flores en el ático (Flowers in the Attic - 1979) una novela, llevada al cine, en la que  cuatro hermanos son aislados del mundo en un ático, el Covid ha mantenido a las familias en cuarentena y desde allí todos las negociaciones que antes se definían en cuestión de minutos o segundos, se convirtieron en combates extendidos de 24 horas. Cada miembro de la familia, toma un lugar o un espacio físico, una especie de trinchera o de Spot y desde allí realiza sus funciones públicas, sus clases o teletrabajo, entre otras.

Padres en el ático es el lugar donde los padres de familias de todo tipo, podrán encontrar un espacio para tomar aire y encontrar respuestas en el ámbito familiar y emocional,  cuando las circunstancias de vida en general, han sido difíciles para todos.  

Los padres y madres comenzamos una nueva etapa que nos recuerda a diario, que los hijos son nuestra principal responsabilidad; que la educación la construimos entre todos y que tenemos que empezar a hablar en plural, en espacios comunitarios y trabajo autónomo.

Es importante que las familias encuentren apoyo para resolver problemas cotidianos y prioritarios de la educación de los niños, pero así mismo, resolver temores que se enfrentan en el día a día; conocer casos de éxito y de fracaso también; porque es desde allí que surgen grandes enseñanzas.

Muchos padres y madres decían que no conocían verdaderamente a sus hijos, no obstante, con la pandemia, el tiempo de convivencia se prolongó, pero no así los espacios de reconocimiento mutuo y cada miembro de la familia hacia una especie de trinchera en su propio hogar. 

En Colombia se presentaron estadísticas alarmantes de deserción académica;  porque muchos padres y madres decidieron esperar a que "pasara la pandemia" para el regreso a la escuela, así mismo, muchos niños preescolares no estaban preparados para realizar jornadas escolares desde la pantalla del ordenador porque estaban interesados en jugar. 

¿Cuáles son los nuevos aprendizajes? La educación y el entorno se convirtieron en un espacio de reconocimiento del otro o la otra, o fueron el eslabón perdido de un año donde nadie salió intacto, especialmente, la infancia. 


Karim Quiroga - La escritora Mutante 

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